Abra del Acay

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 Llevabamos mas de seis meses de viaje por la ruta 40. Atrás habían quedado los vientos patagonicos, los tramos desolados de la estepa y un montón de bagajes inservibles que el tiempo, los kilómetros y la experiencia nos iban haciendo dejar a lo largo del camino. Atrás había quedado gran parte de la ruta 40 y con ella también cientos de miedos, dudas e inseguridades. El tiempo nos había demostrado que aquello que hacia unos meses veíamos como algo imposible, poco a poco se iba realizando.
Y es que finalmente estábamos en la provincia de Salta, mas precisamente en la ciudad de Cafayate y por lo tanto en lo que podíamos llamar la recta final hacia la ciudad de La Quiaca. Sin embargo la 40 nos volvía a poner un desafío y sabíamos desde un principio que el Acay era uno de los tramos mas difíciles de sortear de toda la ruta.
Lo cierto es que existen una infinidad de mitos sobre El Abra del Acay y como generalmente pasa con las cosas desconocidas o poco frecuentadas, la mayoría de esos mitos y comentarios son sumamente catastróficos o desalentadores. Algo similar nos había pasado en la Patagonia sur, cuando preguntábamos por el viento y la gente nos recomendaba hacer dedo o nos advertía que el viento en esa zona nunca bajaba su intensidad. Así que para el desafío que se nos planteaba contábamos con la experiencia de que lo ideal era buscar el consejo de alguien que supiera del tema y no dejarnos influenciar por personas que intentando cuidarnos nos desanimen a intentarlo.
Lo primero que hicimos fue lo que cualquiera hubiera hecho ante lo desconocido y con la posibilidad de una computadora conectada a internet. Simplemente tipeamos Abra del Acay en google y con solo darle al enter ya empezamos a familiarizarnos con un mundo de gente extraña que por algún motivo había transitado por este camino. Entonces empezamos a filtrar entre los que lo hicieron en camioneta, en moto, en invierno, en verano, de sur a norte o de norte a sur y por fin los que lo habían transitado en bicicleta, sin apoyo, con carga y de sur a norte. Así que finalmente google nos llevo a youtube, en donde en pocos minutos de búsqueda nos apareció el vídeo de un ciclista con su bici, bailando junto al cartel que indicaba que se encontraba a casi 5000 msnm, mas precisamente en el Abra del Acay.
Afortunadamente y tras un breve intercambio de mails, estábamos cenando en casa de aquel ciclista que resulto ser Pigua, un guarda-parque que trabaja en la zona del los Valles Calchaquies y la Puna y que gentilmente nos invito a su casa con el objetivo de ponernos al día sobre aquel territorio desconocido.
Si bien teníamos conocimiento sobre la zona, nos preocupaba el tema de las temperaturas ya que estábamos en los comienzos de Agosto y por lo tanto todavía podíamos vernos sorprendidos por alguna tormenta invernal o con tramos muy congelados que nos dificultaran el avance. Por suerte Pigua quien conoce muchísimo la zona nos dejo bastante mas tranquilos cuando nos dijo que habíamos elegido la mejor época para atravesar el Acay, pero no así con la dirección ya que al transitar en dirección sur-norte la subida era menos pronunciada pero muchísimo mas larga. De todas formas y después de habernos pasado todos los datos necesarios, coordenadas, refugios posibles y recomendaciones, nos dejo bien en claro algo importantisimo. Estaba seguro de que lo íbamos a lograr
Nos despedimos de Pigua con un gran abrazo y eternamente agradecidos por tanta data compartida y por tanta humildad ofrecida en un gran gesto y totalmente entusiasmados empezamos a prepararnos para dejar el asfalto e introducirnos una vez mas en territorios que tanto nos gustan  y donde aun manda la naturaleza obligándonos a andar a su ritmo. 

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  • Tramo Cafayate –  Cachi. "Fin del asfalto"

Decidimos recorrer los aproximados 170 kilómetros que separan la ciudad de Cafayate del pueblo de Cachi muy lentamente. El plan era disfrutarlo todo lo que se pudiera y a la vez ir aclimatando muy lentamente ya que tras dejar Cafayate la ruta nacional 40 comienza a sumar metros ininterrumidamente hasta llegar a su punto mas alto en el Abra del Acay con sus 4900 msnm
Tras haber recorrido unos 30 kilometros de asfalto y después de dejar atrás el pueblo de San Carlos la ruta 40 se transforma en un ancho corredor de ripio y arena que por momentos hace bastante dura la tarea de pedalear . En su recorrido se cruzan varias quebradas entre las que se destaca la de las Flechas, en donde el paisaje sobrepasa todo entendimiento y nos invita a parar cada muy pocos kiometros para hacer fotografias o tan solo contemplar de un escenario descomunal. En nuestro caso no solo paramos momentáneamente sino que nos animamos a acampar entre las magnificas formaciones que nos sirvieron de refugio a la vez que dieron el marco a una noche de luna llena de las mejores que vivimos en el viaje.

013 020 026 032 043Siguiendo, siempre con rumbo norte se atraviesan pueblos como Angastaco, Seclantas y Molinos donde afortunadamente se puede pasar la noche, reponer comida, agua o tan solo visitar estos bellisimos pueblos que ofrecen excelentes opciones gastronómicas y un marco natural  y cultural indescriptible. Debemos agradecer al municipio de Molinos que nos brindo un lugar donde armar la carpa y pasar la noche.

054Finalmente tras tres días llegamos a Cachi donde haríamos una parada un poco mas larga, para esperar a nuestro amigo Andrej a quien habíamos invitado a intentar el cruce del Acay y con quien ya habíamos pedaleado unos días en la estepa patagonica hacia unos meses atrás. También queríamos aprovechar para enviar algunas cosas que sumaban peso innecesario a la casa de unos amigos de Salta y recorrer un poco el pueblo ya que si bien habíamos estado allí en varias oportunidades nunca nos habíamos quedado mas de un día. Pero nuestros amigos de Salta Rami y Carlitos iban a ser los encargados de demostrarnos que las cosas no siempre salen como las planeamos, cuando al segundo día de nuestra estadía en el pueblo se nos aparecieron de sorpresa en el camping municipal con la intención de saludarnos, llevarse el excedente de peso que teníamos planeado enviar a Salta y acompañarnos en una ofrenda y pedido de permiso a la Pachamama para adentrarnos en sus tierras mas vírgenes.
No podiamos comenzar de mejor manera nuestro paso por el Acay, no teníamos palabras para agradecer a estos amigos la visita que nos regalaron… 

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  • Tramo Cachi – La Poma "Poco a poco dejamos los pueblos"

Como es nuestra costumbre, salimos de Cachi bastante tarde, un poco porque siete meses de viaje nos habían dejado huella y cada vez nos tomábamos las jornadas de pedaleo con mas calma y otro tanto porque sabíamos que Andrej venia medio demorado y llegaría tarde a Palermo, que era el punto de encuentro acordado unos días antes.
La poca experiencia que teniamos en montaña nos decía que la clave para el ascenso era tomarse las cosas con mucha calma, hidratar bien, comer sano y la cantidad necesaria e ir de a poco, escuchando al cuerpo y sobretodo con mucho, mucho respeto. Si seguíamos esa formula y la montaña nos daba permiso podríamos llegar a su cumbre sin perder el punto de disfrute, que es lo mas valioso que tenemos como viajeros.
Llegamos a la entrada de Palermo al atardecer, habíamos recorrido tan solo unos 28 kilómetros desde Cachi y para nuestra sorpresa el pueblo no se encontraba sobre la ruta 40, sino que había que entrar unos 5 o 6 kilómetros que no teníamos en los planes, así que decidimos esperar a nuestro amigo en la intersección de la 40 y el camino de entrada al pueblo donde había una casa que nos servia para repararnos del sol. Resulto ser que a poco de llegar, Sol decidió golpear en la casa para pedir algo de agua y afortunadamente nos atendió Anastasia Diaz, una mujer de unos 70 años que nos encanto el corazón con solo saludarla. Enseguida Anita nos dio agua y nos propuso que montemos campamento en el patio de su casa y la verdad que con tanta dulzura y amabilidad no pudimos negarnos a la invitación así que tras unos minutos estábamos armando la carpa.
Andrej llego entrada la noche, había pedaleado durante  todo el día pero se encontraba muy contento de habernos encontrado. Abrazo de reencuentro y a ayudarlo a armar la carpa mientras empezábamos a cocinar unos fideos con atún para cuatro ya que Anita había aceptado nuestra invitación a cenar bajo un maravilloso cielo de estrellas en el patio de su casa. Charla, risas, ojos llorosos y una de esas noches por las cuales uno decide viajar una y otra vez.
Al siguiente día desayunamos rápido, nos dimos un fuerte, fuerte abrazo con Anita y salimos a la ruta con el objetivo de recorrer los 30 kilómetros que nos separaban de La Poma. En este tramo la ruta no cuenta con un gran desnivel, así que nuestro paso se hizo super disfrutable, entrando a sitios arquelogicos como los graneros Incas o monumentos naturales como el Puente del Diablo en las cercanías del pueblo. Ya en La Poma y como sabíamos que este era el ultimo lugar donde podríamos comprar comida y descansar bien antes de meternos de lleno en la montaña, aprovechamos para dormir en una cama y comer en un comedor, así al siguiente día podríamos salir temprano para Saladillo sin tener que desarmar carpa y lavar cacharros.

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  • Tramo La Poma – Puesto Blanco "La hospitalidad de la gente de la Puna"

Si la patagonia sur fue transitar el reino del viento, los que nos tocaba andar ahora era el reino de las alturas. Desde La Poma hacia el norte la ruta 40 se pone mucho mas virgen, su desnivel se acrecienta en proporciones mayores, ya casi no hay pueblos y nuevamente el viento empieza a dificultarnos la tarea.
El tramo que teníamos planeado hacer era tan solo de 20 kilómetros ya que según nos habían dicho desde La Poma en adelante comenzaba lo verdaderamente divertido. El plan era llegar a Saladillo ( 3500 msnm ), donde sabíamos que había una escuela y si estábamos bien y nos quedaban horas de luz intentar acercarnos a Puente Blanco ( 4000 msnm ) donde hay una casita en la que viven Damiana  y Flavia.
Finalmente el trayecto se hizo muy disfrutable, a poco de salir de La Poma cumplimos los 6000 kilómetros de viaje y la verdad que no habia mejor lugar y manera de festejarlos. Estábamos en plena cordillera de los Andes, rodeados de majestuosas montañas que nos contaban de otros tiempos, de lo poco que somos como humanos y lo tan grandiosa que es la naturaleza. El camino comenzaba a mostrarnos de a poco su fama de difícil con curvas y esporádicas subidas que sorteamos sin inconvenientes, al igual que los ríos que por la fecha de año no bajaban con mucha agua. 
Llegamos a Saladillo por la tarde, nos habíamos tomado muy enserio lo de subir despacio y nuestros cuerpos demostraban que no nos equivocábamos. Estábamos a 3500 msnm y ninguno de los tres presentaba el mínimo síntoma de apuntamiento
Saladillo es una escuela junto a la ruta, la iglesia, y un puesto sanitario. De las tres dependencias, solo había gente en la escuela, donde estaba una simpática maestra que ante el frío de la noche nos invito a cenar en el comedor de la escuelita donde pudimos cocinar y comer refugiados del frio y el viento. Las carpas las habíamos armado junto a la ruta, entre la iglesia y el puesto de salud que fue el único sitio que encontramos donde el viento no golpeaba con tanta intensidad. Nos fuimos a dormir temprano con la certeza y la decisión de que el tramo que nos quedaba lo haríamos en dos días.
Por la mañana pudimos comprobar que nuevamente el clima estaba de nuestro lado, un día hermoso, sin nubes y un cielo completamente azul, enmarcaba perfectamente al nevado de Acay. Aquí fue donde por primera vez sentimos que nos dirigíamos hacia las alturas, el camino desaparecía ante la primer curva y daba la sensación de que se perdía definitivamente en la montaña.
No había mas tiempo que perder, así que desarmamos rápido y salimos muy entusiasmados al camino. Una curva, dos, tres, un río un poco mas caudaloso y helado que hubo que vadear, otra curva, un zig-zag y así interminablemente. El altímetro del reloj sumaba metros y el cuentakilómetros de las bicis parecía no sumar kilómetros, el aire se enrrarecia y nosotros estábamos felices de estar ahí. Habíamos soñado mil veces con este tramo de la 40 y por fin, después de mucho andar, estábamos donde queríamos y como queríamos. A pesar de las dudas no nos habíamos equivocado
Como a las 16 hs y  tras recorrer unos 15 kilómetros llegamos por fin al paraje Puesto blanco, donde viven Flavia y Damiana, dos amables pobladoras de la puna que tienen su hogar a mas de 4000 msnm, en una de las zonas menos transitadas de la ruta 40. Como llegamos relativamente temprano teníamos la opción de continuar unos 5 kilómetros mas y hacer noche en un paraje llamado Negra Muerta, donde sabíamos que podíamos encontrar refugio y agua de la vega que le da nombre al paraje. Pero como Flavia y Damiana nos invitaron a acampar en el corral de las llamas que se encuentra junto a su casa, no quisimos dejar ir la oportunidad de pasar un rato con ellas, así que en pocos instantes teníamos armadas las carpas y estábamos compartiendo unos mates mientras el sol se ponía entre los majestuosos picos de las montañas puneñas.
De a poco la noche le fue ganando a la tarde y con ella llego el frío de la alta montaña, estábamos a 4000 msnm y los tres nos encontrábamos sin ningún tipo de síntoma de apunamiento mas allá del frío que nos obligo a cenar a los tres en una sola carpa. El menú elegido fueron unas pastas con queso y puré de papas, un verdadero clásico  a esta altura de nuestro viaje y un te de coca que siempre resulta útil en la montaña.

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  • Tramo Puente Blanco – Abra del Acay. " Un durisimo y feliz día de cumbre"

La noche anterior habíamos quedado en que nos despertaríamos temprano. Andrej que era el único que tenia baterías en el móvil seria el encargado de poner la alarma. La hora elegida para despertarnos era las 6.30 am, pero finalmente nuestro amigo eslovaco decidió dormir un rato mas y despertarnos a las 9.30 hs. Desayunamos como para combatir el frió, nos despedimos de Flavia y Damiana, no sin antes hacer unas fotos y comprarles algo del tejido de llama que ellas elaboran y que es en parte el sustento con el cual se ganan la vida en esas remotas latitudes.Si bien a esta altura del viaje ya no contábamos con casi nada de dinero nos pareció sumamente justo comprarles algo de su tejido a modo de agradecimiento por tantísima hospitalidad.
Restaban apenas unos 15 kilómetros hasta la cumbre, nos encontrábamos a unos 4000 msnm y deberíamos subir hasta los 4856 msnm, sin sacar demasiados cálculos las cifras nos indicaban que nos quedaba por delante un desnivel de unos aproximados 800 mts. A decir verdad si uno analiza los números así de un vistazo, la distancia no parecen tan larga y el desnivel no representa una dificultad seria, pero los que han caminado o pedaleado en la alta montaña sabrán que allí las distancias no se miden como en el llano y que a veces sumar metros cuesta una vida
Recorrimos los 5 primeros kilómetros hasta la vega Negra Muerta en el mas feliz de los estados, los tres estábamos en inmejorables condiciones físicas y mentales, el día que nos había tocado para intentar la cumbre era el deseado y por el momento no contábamos con absolutamente nada de viento. En la vega hicimos una pequeña ofrenda a la Pachamama como para agradecerle que nos había dejado llegar hasta allí y pedirle permiso para transitar el difícil tramo que nos quedaba por delante. Si bien la creencia de ofrendarle a la madre tierra no es común para la mayoría de los Argentinos, en el Noroeste de nuestro país es una creencia muy arraigada y ancestral que nosotros decidimos incorporar cada vez que nos sumergimos en tierras donde la naturaleza toma fuerza y se hace presente abriéndose a nosotros en su estado mas puro y salvaje. Así que tras dejarle un poco de coca, pasas de uva, chocolate, algo de alcohol y algún cigarrito que teníamos por ahí, nos dispusimos a pedalear los restantes 10 kilómetros que nos separaban de la tan soñada cumbre del Abra del Acay.
Eran alrededor de las 12.30 y según nuestros cálculos llegar a la cumbre nos nos podía llevar mas de 4 hs, pero una vez mas la montaña nos enseñaría que cualquier tipo de calculo previo es absolutamente inútil. De la vega en mas la ruta se va poniendo cada vez mas difícil ya que de a poco vamos saliendo al filo de las montañas y con eso empezamos a dejar de estar protegidos, para exponernos a los fuertes vientos que generalmente soplan en esta zona. En nuestro caso nos toco experimentarlo luego de una gran curva que apenas termino su recorrido nos dejo expuestos a un viento terriblemente fuerte que nos impedía pedalear y a penas nos dejaba avanzar caminando. En ese momento, nuestros cálculos previos se fueron al demonio y a pesar de la buena energía que teníamos, llegamos a mirarnos con dudas de si íbamos a poder llegar al Abra. Como si fuera poco a mi se me corto la cadena, que había cambiado hacia tan solo mil kilómetros y tuvimos que acortarla con la dificultad del viento que a esa altura no nos daba tregua.
La hora pasaba rápido y a esa altura mediamos las distancias en metros, cinco o diez pasos y parar a respirar. Empujar la bici cargada y en altura se transforma en una tarea durisima, por momentos alguno de nosotros fastidiado de caminar intentaba montar la bici pero tras recorrer unos metros el viento se encargaba de bajarnos rápidamente.
Caras de preocupación, un poco de dolor de cabeza y empezar a pensar en acampar arriba o bajar de noche hasta algún sitio seguro. Sabíamos que habíamos recorrido unos 7 u 8 kilómetros pero la cumbre no aparecía en ningún lado, hacia tiempo que veníamos zigzagueando y adelante solo veíamos mas zigzags que al parecer no conducían a ninguna parte. Eran casi las 5.30 pm, el altímetro marcaba unos 4700 mts y el Abra no podía estar muy lejos…
Paramos un instante, miramos el camino, quedaba poca montaña, empezamos a sentir la sensación de que ya no había mas para subir, no podía quedar mucho. Nos dimos cuenta que ya estábamos, que pasara lo que pasara íbamos a llegar a la cumbre. Andrej monto la bici entusiasmado y comenzó a pedalear, se perdió en la primera curva. Nosotros también montamos las bicis y cuando llegamos a la curva que había transitado nuestro amigo instantes antes, notamos que era un zigzag mas, que Andrej ya se había perdido en la siguiente curva y que en ese preciso momento estaba gritando con todas sus fuerzas la palabra cumbreeeeeeeeee!!!
Finalmente a las seis de la tarde y tras 8 hs de pedaleo/caminata llegamos al Abra del Acay. Un interminable abrazo que el fuertisimo viento no pudo parar de ninguna manera, las fotos en el cartel que nos contaba que estábamos en el Abra y al fondo en Acay con sus 6200 msnm  observándonos e invitándonos a soñar con un futuro intento a su bellisima cumbre nevada

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  • Tramo Abra del Acay – San Antonio de los Cobres " La bajada que no disfrutamos"

Existe un dicho en la montaña que dice algo así como que una expedición es exitosa cuando todos los integrantes que la componen logran llegar a su casa o al menos bajar hasta el campamento base. En nuestro caso y como hacia 7 meses que andábamos sin casa y practicando el nomadismo teníamos como lugar seguro una vega que esta a unos 18 kilómetros desde la cumbre. Así que teniendo en cuenta que el sol nos ofrecía sus ultimas luces, empezamos la bajada sabiendo que nos tocaría pedalear de noche gran parte de ella. Como todos han experimentado alguna vez bajar lo que sea en bicicleta resulta sumamente placentero, solo hay que dejarse llevar por la inclinación del camino prestando un poco de atención a las curvas, la velocidad y alguna otra cosa, pero en general bajar es una tarea sumamente gratificante. En nuestro caso podemos decir que los primeros dos kilómetros fueron una fiesta,estábamos bajando al atardecer de la cumbre del Abra del Acay, a lo lejos se veía el volcán Tuzgle, las salinas grandes y un grupo de vicuñas acompañaba nuestro descenso corriendo a pocos metros de distancia. Todo era fantástico, pero en pocos minutos se nos vendria la noche…  
Bajamos rapidísimo los primeros kilómetros, pero poco a poco el camino se fue deteriorando y nos obligo a detener la marcha y emprender la bajada con mucho cuidado, al parecer hacia poco habían pasado la maquina, con lo cual el terreno se había aflojado al nivel de que las bicis se enterraban y nos ponían en riesgo de una posible caída. Como si esto fuera poco, mi rueda delantera se desinflaba y tras darle aire en varias oportunidades, no nos quedo otra que parar y cambiar la cámara. Aprovechamos el pinchazo para abrigarnos bien ya que el frío era intenso y para sacar las linternas ya que a esta altura la oscuridad era total y no se veía mas allá de lo que alumbraban nuestras luces. 
No podíamos creer estar bajando del Acay en tales circunstancias, era de noche, el camino era tan malo que por momentos teníamos que caminar empujando las bicis, no encontrábamos un sitio seguro ni siquiera para vivaquear, estábamos extenuados, pero a pesar de todo nos encontrábamos sumamente felices de estar allí.
No sabemos muy bien cuanto duro la bajada, pero sabemos que nos costo bastante hasta llegar a la vega que teníamos marcada en el gps. Estábamos a 4000 msnm y a pesar de la altura no hacia demasiado frío y el viento no era tan fuerte. Comimos rápido y liviano, miramos el cielo hasta que el frió nos dejo y nos dormimos con una sonrisa que apenas entraba en las carpas.
El resto fue amanecer junto a la vega con el arroyo congelado y desayunar con el sol calentando nuestro rostro. Cada uno de nosotros podía reconocer en el rostro del otro esa mueca de logro realizado, de meta que se alcanza y de nuevos sueños por cumplir. Porque en definitiva cuando uno alcanza una meta y llega a tocar el cielo con sus propias manos siente que es capaz de mucho mas y es ahí cuando el logro reciente se transforma en una nueva meta y un nuevo sueño que cumplir

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Algunos datos utiles sobre el Abra del Acay y el pedalear en altura.

  • Direccion:

Si estan planeando pedalear el Abra y pueden elegir desde donde hacerlo, lo mas recomendable es hacer el cruce desde San Antonio de los Cobres hacia La Poma. Haciendolo en este sentido la subida es de solo 18 kilometros y se puede intentar hacerla en 2 dias. En el dia uno se sale de Los cobres, se recorren unos 30 kilometros con un desnivel muy suave y se llega a La Vega ( 4000 msnm) donde comienza la subida fuerte. En La Vega se puede acampa, aprovechar para aclimatar bien y al siguiente dia se sale bien temprano para estar en la cumbre cerca del mediodia y bajar a La Poma disfrutando tranquilos del maravilloso paisaje.

  • Epoca:

La mejor epoca para intentar el cruce es entre finales de Agosto y principios de Noviembre y entre finales de Marzo y principios de Junio. En esta epoca se evitan las fuertes tormentas estivales de lluvia, granizo y hasta nieve que se producen muy seguido en la alta montaña, haciendo que los rios eleven fuertemente su caudal impidiendo el paso y a la vez que se evitan las bajas temperaturas de la epoca invernal donde se forman planchones de hielo que tambien impiden el paso.

  • Altura:

Si Bien la altura es un tema para tener en cuenta, existen una serie de consejos que nos pueden hacer mas amena nuestra adaptacion a la altura. En primer lugar y como punto mas importante es que la clave esta en escuchar a nuestro cuerpo, el va a ser el encargado de avisarnos como va la cosa y si es necesario mas tiempo de aclimatacion o no. Otra recomendacion importante es subir despacio, por etapas y disfrutando. Comer sano y en pocas cantidades, hidratarse muy bien, hablar con la gente del lugar y pedirles que nos recomienden hiervas de la zona como hojas de Coca, Pupuza,etc. Y sobre todas las cosas ser respetuoso y no subestimar nunca la montaña.

  • Equipo:

Lo recomendable es contar con equipo de montaña, carpa de 4 estaciones, bolsas de dormir de pluma y algo de ropa tecnica que ante una tormenta o una noche de frio extremo nos deje pasar el mal momento seguros y en calma. 

 Mapa con referencia de posibles paradas y kilometros

Mapa Abra del Acay

Por ultimo aclarar que ningun lugar es tan peligroso como para dejar de intentarlo. Todos somos capaces de llegar a donde soñamos y el primer paso para cumplir nuestras metas es creer que podemos lograrlo
El Acay esta ahi y va a estar ahi por muchisimo tiempo mas, asi que es cuestion de creer y empezar a soñar con transitar sus maravillosos caminos. Aun tiene mucho para enseñarnos. 
Que lo disfruten!!!

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11 thoughts on “Abra del Acay

  1. eduardo dice:

    gracias por compartir estas vivencias y por hacerlo de manera tan grafica.- pienso hacer el abra del acay y no sabia cuando era la mejor fecha ., uds. me dieron el dato asi que lo hare a fines de marzo. muchas gracias.-

    1. PEDALeANDO ruta 40 dice:

      Que bueno Eduardo!!!! Despues contanos como te fue. Es un recorrido bellisimo!!! Mucha suerte y un gran abrazo!!!

  2. Juan dice:

    Hermoso relato. La verdad da placer leerlo y me anima sinceramente a intentarlo! Gran experiencia chicos! envidiable.

    1. PEDALeANDO ruta 40 dice:

      Muchisimas Gracias Juan!!! Y si te dan ganas, realmente te recomendamos intentarlo porque es un recorrido y una experiencia que nunca te vas a olvidar. Abrazos!!!

  3. Giselle dice:

    Nosotros lo hicimos en auto (no nos da el cuero para la bici, ja) y realmente es uno de los mejores lugares que conozco, junto con la estremecedora Quebrada de las Flechas. Espectacular su viaje! :)

    1. PEDALeANDO ruta 40 dice:

      El Abra del Acay es increible!!!! Argentina es tan hermosa!!! Muchas gracias y un gran abrazo!!

  4. jorge ferreyra dice:

    Tambien lo hice en octubre, de norte a sur, me llevo u dia. de las 08 a las 21hs.. es mu duro e inenso, despues de hacerlo ya no le podes tenes miedo a casi nada.

    1. PEDALeANDO ruta 40 dice:

      Que bueno!!! El Acay es bellisimo, nosotros lo hicimos al reves de sur a norte y lo disfrutamos muchisimo. Abrazos!!! 

  5. fernando matias dice:

    hermosa experiencia!! con mi novia hicimos la 40 de la quiaca a mendoza y no lo analizamos al abra , solamente nos equipamos bien y nos mandamos , todo salio super. gracias por compratir su historia lo eh sentido cada palabra que estaba escrita.

  6. Juan Pablo dice:

    Hola, chicos! Qué placer leer este relato. Les cuento que yo lo hice dos veces, en 2009 con dos amigos y 2015 con mi compañera, ambas de norte a sur y en verano. El tramo de la cumbre a Saladillo estaba cerrado al tránsito por la altura de los ríos y el estado del camino (las lluvias lo destrozan), así que bajamos totalmente en soledad, sin cruzarnos con nadie. Fue inexplicable. ¡Nosotros también nos hospedamos en lo de Flavia! La anécdota es que una llama se tiró encima de la carpa (conmigo adentro) y nos la rompió. Me acuerdo que como el camino estaba cerrado, Flavia nos pidió que lleváramos un mensaje para el policía de la Poma. Es muy terrible cruzar los ríos en esa época -bici al hombro y agua por la cintura- y arriba suele soplar viento con aguanieve. Lo que sí, siempre me pareció que el sentido sur-norte era mucho más complicado, con el camino muy flojo y tramos muy escarpados. Quizás sea una cuestión estacional, pero bueno. Es hermoso poder compartir esta experiencia con alguien. Disfruté mucho leerlos. Un gran abrazo!

  7. Pigua dice:

    Gente linda y chura !!! Les mando un abrazo fuerte y cariñoso. Sepan que a veces sueño con pedalear juntos en algún lugarcito. Me muerde la envidia sana de saber que hacen lo que mas me gusta y se que es lo que sueñan hacer: pedalear, conocer, crecer, respirar, sufrir y alegrarse también. El cumulo de experiencias que van juntando en las alforjas es sin lugar a dudas una de mas enriquecedoras. Les deseo éxitos en sus caminos y sueños. No paren, descansen SI, pero no paren, sigan, sueñen, sean libres como el cóndor y déjense llevar por sus anhelos, varios estamos soñando con Uds. Salu!!! Pachamama kusilla, kusilla acompaña a sol y javi en su viaje. Pigua

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